martes, 7 de octubre de 2008

Ni celuloide ni plata


Hace ya varios años decidí evitar ir al cine. Me gusta mucho ver películas, pero hay pocas cosas que me sacan tanto de quicio como la gente que no puede guardar silencio durante una proyección.
No obstante, trato de ver la mayor cantidad de películas en la comodidad de mi casa, lo que tampoco me garantiza que la gente que me acompaña no hable mientras vemos el filme, pero pues eso no está tan mal y he desarrollado una mayor tolerancia o menor neurosis, no lo sé.
Tuve un sábado lleno de películas y visitas, me agradó mucho. El domingo entre pendientes y pendientes, ojee lo que ofrecía la televisión abierta.
Me llamó la atención ver algunas escenas de Bajo Amenaza, “Hostage” , una película donde sale Bruce Willis. Recordé que vi esa película cuando viajaba en camión hacia algún lugar de cuyo nombre ahora no tengo ganas de acordarme.
Sin duda no considero que sea una cinta fundamental; pero sí me doy cuenta que la disfruto mucho. No sé si tengo suerte o simplemente una buena disposición, pero en los últimos años, en los viajes que he hecho en autobús, he visto películas que me han resultado muy agradables. Lo mejor del caso es que son películas que quizá yo no rentaría por mi cuenta, pero que instalado ahí, en mi asiento, cautivo, sin grandes opciones extras, más de una página de lectura por hora tendría repercusiones en mi estómago y el contenido de éste, son más que bienvenidas.
Supongo que el vaivén del camión, o contar con el asiento propicio (quiero un asiento tipo ETN para ver mi televisión) y la posibilidad de aislarte del resto del mundo mediante unos audífonos hacen de ese un espacio maravilloso para ver películas.
Esta reflexión me lleva a dar otro paso más y es el de recordar que en esos viajes también disfruto mucho ver a través de la ventana. Creo que me resulta también como una película. (Cada vez que lo veo me sigue impresionando el video de Star Guitar de los Chemical Brothers ).
Pienso, además, que me encanta vivir en un país que ofrece cosas tan variadas y por momentos maravillosas en sus carreteras. Me pone triste saber que este mismo país no tiene un sistema de trenes de pasajeros (hablando de cosas sorprendentes).
En fin, me gustan las películas, me gusta aquello que parece sacado de un filme, sin duda, soy una persona visual.
Por cierto, también vi Vida Bandida en un viaje… empiezo a imaginar que Bruce es el rey del cine de camión.

1 comentario:

yaz portugal dijo...

bueno... dejame decirte que coincido en todo contigo.
Me parece que los recuerdos de infancia tiene que ver con Autobuses y los recuerdos se miden por la cantidad de peliculas que vi en ellos.
Hasta hace poco me mareaba. Pero un buen día superé la primer pagina de un libro sin tener que bajar la ventana para tomar aire.
Lo unico que no he podido superar al igual que tu, es la gente que habla detrás de uno en los cines... creo que mi odio es casi es mismo que cuando la gente come con la boca abierta.

Interesante blog.
salu2